Qué es el drawdown y cómo dimensionar el riesgo
El rendimiento dice adónde llegó una cuenta; el drawdown, por dónde pasó. Cómo se mide la caída desde el máximo, por qué la recuperación es asimétrica y cómo se traduce todo eso en el tamaño de cada posición.
Toda cuenta que opera tiene un máximo histórico: el punto más alto al que llegó su valor. El drawdown es la distancia entre ese máximo y el valor de hoy, medida en porcentaje. Si la cuenta llegó a valer 100 y hoy vale 82, el drawdown es del 18 %.
Parece una definición menor. No lo es. Es la única medida que describe cuánto dolió llegar hasta acá, y es la que decide si vas a seguir aplicando tu plan o lo vas a abandonar justo en el peor momento.
Qué mide el drawdown y qué no
El rendimiento dice adónde llegaste. El drawdown dice por dónde pasaste.
Dos cuentas pueden cerrar el año con el mismo resultado y haber sido experiencias distintas. Una subió con retrocesos chicos. La otra llegó al mismo lugar después de perder un tercio de su valor en el medio. El número final es idéntico; la probabilidad de que el dueño de la segunda haya liquidado todo antes, no.
Conviene distinguir dos variantes, porque se usan como sinónimos y no lo son:
- —Drawdown actual. La caída desde el máximo histórico hasta hoy. Si la cuenta está en su máximo, es cero.
- —Drawdown máximo. La peor caída que la cuenta sufrió en todo el período medido, de pico a valle. Es un dato del pasado que no se borra cuando la cuenta recupera.
El segundo es el que importa para dimensionar riesgo, y no porque sea una predicción. Es el piso de lo que ya sabés que puede pasar: lo que ocurrió una vez puede volver a ocurrir, y nada garantiza que la próxima caída se detenga en el mismo lugar.
Cerrado y abierto: el que figura en el resumen y el que no
Hay una distinción que esconde la mitad del problema. El balance de la cuenta se mueve cuando cerrás operaciones. La equidad incluye además el resultado no realizado de todo lo que sigue abierto.
Una cuenta puede mostrar un balance intacto y estar en una caída profunda al mismo tiempo, simplemente porque las posiciones perdedoras siguen abiertas y las ganadoras ya se cerraron. El drawdown por balance se ve prolijo; el de equidad, que es el real, cuenta otra historia. Es el mismo vocabulario de margen y equidad del que depende entender por qué el apalancamiento funde cuentas: mientras la posición sigue abierta, lo que define tu situación es la equidad.
Cuando mires un drawdown, fijate cuál de los dos es. Si no lo aclara, asumí que es el cerrado: es el más favorable.
La aritmética de la recuperación
Perder y recuperar no son operaciones simétricas, y la asimetría se agranda rápido. Para volver al punto de partida hace falta, sobre el capital que quedó:
- —De una caída del 10 %, una ganancia del 11 %.
- —De una del 20 %, del 25 %.
- —De una del 33 %, del 50 %.
- —De una del 50 %, del 100 %: duplicar lo que sobrevivió.
No es una curiosidad estadística, es aritmética. La pérdida se calcula sobre un capital más grande y la recuperación sobre el que quedó. Cada punto de drawdown que agregás encarece el regreso más que el punto anterior.
De ahí sale la idea que ordena todo el manejo de riesgo. El objetivo no es maximizar la próxima operación. Es no entrar nunca en la zona donde volver al punto de partida exige un rendimiento que no es razonable esperar de ninguna estrategia.
Las rachas no son una anomalía
Ninguna estrategia acierta todas, y si no acierta todas va a tener pérdidas consecutivas: es una propiedad de cualquier serie, no una señal de que el método se rompió.
Con suficientes operaciones, las seguidillas de cinco o seis pérdidas al hilo aparecen solas. El problema no es que aparezcan, es llegar a ellas con un tamaño de posición pensado para el caso promedio. Quien arriesga una fracción chica por operación atraviesa la racha incómodo. Quien arriesga una fracción grande no la atraviesa: queda del otro lado con una cuenta que necesita duplicarse.
La conclusión práctica es antipática pero simple: el tamaño se define suponiendo que la racha va a pasar, no esperando que no pase.
De cuánto drawdown tolerás al tamaño de cada posición
El orden importa, y casi siempre se hace al revés. No se empieza por cuánto querés ganar.
- —Primero, la caída máxima que estás dispuesto a sostener sin abandonar el plan. Es un número personal, no técnico. Depende de tu horizonte, de si ese capital tiene otro destino y de cuánto podés mirar una cuenta en rojo sin tocarla.
- —Después, el riesgo por operación. Si una seguidilla de pérdidas no te puede dejar fuera del límite que fijaste, el riesgo de cada operación tiene que ser una fracción chica del capital. La referencia habitual está entre el 1 % y el 2 %, y cuanto menos historial propio tengas, más cerca del extremo bajo.
- —Al final, el tamaño de cada posición. Sale de la distancia a la que pusiste el stop: cuántas unidades podés operar para que, si el precio llega ahí, la pérdida sea exactamente ese porcentaje y no más. La mecánica de definir esa distancia está en la nota sobre cómo poner un stop loss.
Hay un detalle del paso 2 que vale más de lo que parece. Si definís el riesgo como un porcentaje del capital actual y no como un monto fijo en dólares, el tamaño baja solo cuando la cuenta cae. Es un amortiguador automático: cada pérdida reduce la siguiente apuesta. Con un monto fijo pasa lo contrario, porque ese monto representa un porcentaje cada vez mayor de lo que queda.
Y una aclaración sobre apalancamiento, que se confunde seguido con riesgo. El apalancamiento disponible no define cuánto arriesgás: eso lo definen el tamaño y la distancia al stop. Lo que define es cuánto margen te exige el broker y, por lo tanto, a qué distancia estás de un cierre forzoso. Son dos límites distintos y los dos se pueden romper. El apalancamiento máximo cambia según el broker, el instrumento y el tipo de cuenta: lo comparamos en las fichas del ranking de brokers.
El drawdown en los historiales que te muestran
Cuando evaluás una cartera modelo, un servicio de señales o un operador para copy trading, el drawdown máximo es el dato que más dice y el que menos se promociona. Qué mirar:
- —El drawdown máximo junto al rendimiento, nunca el rendimiento solo. Un resultado alto con una caída enorme en el medio describe una estrategia que la mayoría no habría sostenido hasta el final.
- —Cuánto tiempo cubre el historial. Unos pocos meses en un mercado favorable no probaron nada. La caída que importa es la que todavía no ocurrió en ese historial.
- —Cuánto tardó en recuperar. Dos estrategias con la misma caída máxima no son comparables si una volvió al máximo en semanas y la otra en años.
Y algo que no es dato del historial sino tuyo: el drawdown de quien replicás se hereda completo.
Dónde se mira en tu propia cuenta
No hace falta calcularlo a mano, pero sí saber dónde está.
- —En MT4 y MT5, el informe que genera la plataforma desde el historial de la cuenta suele incluir el drawdown absoluto —medido contra el depósito inicial—, el máximo —la peor caída de pico a valle en dinero— y el relativo, el mismo dato en porcentaje. Son tres números distintos y se confunden con facilidad.
- —En cTrader y en las apps propias de los brokers, en la sección de estadísticas o analítica de la cuenta.
- —En una planilla propia, con una columna de equidad al cierre de cada día, otra con el máximo acumulado y la resta entre las dos. Es la versión más aburrida y la que te obliga a mirarlo.
Qué estadísticas expone cada plataforma varía bastante, y conviene ubicarlas en la demo antes de necesitarlas con plata real.
Advertencia de riesgo
Operar Forex y CFDs con apalancamiento implica alto riesgo de pérdida de capital. El drawdown es una medida de lo que ya pasó y no acota lo que puede pasar: una caída mayor a la registrada en cualquier historial es siempre posible. El apalancamiento amplifica ganancias y pérdidas por igual, y la mayoría de los inversores minoristas pierde dinero operando CFDs. Ningún método de dimensionamiento de riesgo asegura resultados ni evita pérdidas. Operá solo con capital que puedas permitirte perder.
Preguntas frecuentes
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